¿REMPLANTEANDO EL RUMBO POST PANDEMIA? 3 CUESTIONAMIENTOS PARA TU EMPRESA

En estos días no cabe la menor duda de que la crisis ocasionada por la pandemia de COVID-19 será un parteaguas histórico que implica dificultades y retos importantes para los directivos de las empresas.

Pronósticos recientes indican que algunas de las industrias que se verán más afectadas en este 2020 serán: automotriz, aeronáutica, aviación comercial, entretenimiento presencial, hotelería, restaurantera, entre otras. 

A corto plazo, los impactos pondrán en riesgo empresas en todos los niveles, el futuro a mediano y largo plazo también refleja un horizonte con cambios importantes en las preferencias de los consumidores, incluso en industrias que hasta ahora han librado bien la crisis.

Sabemos que las organizaciones deben reconocer el momento preciso para reaccionar ante los cambios en el entorno, pero también debemos aceptar el hecho de que para algunas empresas simplemente será complejo sobrevivir a la pandemia, no necesariamente porque estén haciendo mal las cosas, sino que, al sufrir cambios profundos, les ha sido difícil adaptarse a las nuevas condiciones en tan poco tiempo. 

No se puede anticipar con precisión cuales serán los cambios y en qué momento ocurrirán, pero nos queda claro que la dirección de las empresas tiene la responsabilidad de hacer todos los ajustes posibles y necesarios para prevalecer.

Dicha responsabilidad radica en dos ámbitos fundamentales: en primer lugar, la empresa provee valor a la sociedad por medio de su oferta de productos o servicios, y, en segundo lugar, la empresa genera valor como fuente de empleo y como potenciadora del desarrollo de sus colaboradores.

¿Cuál es el origen de la creación valor en mi empresa?

La primera pregunta que seria relevante, y previa a plantearse los cambios que se necesitan a raíz de la pandemia, esta directamente relacionada con la generación de valor. Los directivos de las empresas deben cuestionarse de que manera contribuyen a cubrir necesidades humanas, pues en la medida en que el valor generado atienda necesidades profundas y reales, es más probable que la empresa sea capaz de orientar sus actividades.

¿Cuáles son las mejores capacidades de mi empresa?

Como decíamos anteriormente, es posible que pocas industrias no cambien o en el peor de los casos desaparezcan si no se adaptan correctamente a los cambios en una buena parte de sus actividades.

Es aquí donde entra la importancia de las capacidades humanas y como los directores determinaran como sobrevivirá la organización, tomando en cuenta cuales son las virtudes y áreas de oportunidad de los colaboradores clave.

¿Puedo cambiar el enfoque de mis actividades?

Con esta ultima pregunta, pero no menos importante deberán preguntarse si las personas que integran la empresa tienen la capacidad de adaptarse a los cambios y ejecutar nuevas actividades, adquirir nuevos retos y responder a las necesidades, tanto de la empresa como de los clientes de forma efectiva.

Un diagnóstico de este tipo requiere que las personas a cargo de la dirección se involucren a fondo para conocer a sus colaboradores, integrar talento nuevo y en casos extremos, si algún empleado no está dispuesto a evolucionar, separarlo de la empresa. 

En los tres casos, el proceso para responder estas preguntas exigirá compromiso, así como la habilidad de tomar decisiones difíciles en forma acertada y asertiva, corresponde a los directivos guiar a las empresas y marcar el destino a pesar de que los caminos para alcanzarlo no siempre sean claros.

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