LOS JÓVENES YA NO RESPETAN A LAS FIGURAS DE AUTORIDAD, SEÑALA PSICÓLOGA DE LA UNAM

Redacción

Paulina Arenas, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM, comentó que, en la actualidad, los padres de familia carecen de una estructura emocional fortalecida para orientar y dar el afecto necesario a sus hijos, principalmente a los adolescentes, lo que se refleja en jóvenes con marcada ausencia de respeto hacia las figuras de autoridad.

La situación ha provocado una crisis de autoridad, donde las personas solo piensan en lo que necesitan y no en lo que es conveniente para las mayorías, Estamos en un mundo muy diferente al de hace 20 años, y eso es normal ya que las sociedades son entes vivos y cambiantes, el problema radica en la búsqueda de mayor autonomía, las nuevas generaciones desafían a las autoridades con las que conviven a diario.

En los primeros años de vida, los padres deben marcar las pautas para que sus hijos tengan la conducta deseable dentro de la sociedad, sin embargo, en muchas ocasiones no es así y en la adolescencia, incluso a edades más tempranas, se aprecian jóvenes en crisis, no solo por la etapa de desarrollo que viven, sino por la convivencia con figuras de autoridad desgastadas, inciertas, confusas y ambivalentes; adultos que carecen de firmeza o demasiado permisivas.

A su vez, las figuras de autoridad viven una crisis porque tratan de ajustar los retos que enfrentan, y que no han sabido manejar.

La académica dijo que en la parte clínica se ha observado que los papás viven en condiciones de estrés laboral, personal y familiar, lo que los mantiene agobiados; lo que provoca que de pronto establezcan normas de convivencia que no son las correctas o suelen tomar decisiones autoritarias, sin una apertura al diálogo.

Además, tienden a ser impositivos para ejercer el control, cuando este debe ser moderado, con cierta flexibilidad para abrirse a la postura del otro, es necesario escuchar a los hijos y juntos crear normas de convivencia en común acuerdo.

En el seno familiar muchos núcleos se rigen por la falta de afecto, pues se da la imposición en lugar de la orientación, y se establecen límites basados en la violencia, el autoritarismo y agresiones físicas, verbales y psicológicas.

Arenas, resaltó que cada vez es más común ver papás que no están dispuestos a ayudar a sus hijos a transitar de la mejor manera los primeros años de la adolescencia.

En la mayoría de los casos, el problema de los jóvenes con las figuras de autoridad se origina en la familia, y es en ese mismo entorno donde se deben brindar soluciones, pues ahí se cambian o restablecen las pautas de interacción para tener personas capaces de tomar decisiones de manera más autónoma y empática.

Los adultos debemos generar elementos de empatía, interés comunitario y beneficio mutuo dentro del ambiente familiar, libre de violencia para proveer afecto, cuidados, acompañamiento y orientación.

La experta concluyó asegurando que tener las estrategias necesarias para autorregular las emociones contribuye a la crianza positiva, donde el establecimiento de la disciplina se construye desde el buen trato.

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