ALTO: NO NECESITAS SEGUIR EL MANUAL DE LA PRODUCTIVIDAD

Yazmín Liñán

A todas horas y por todos los medios estamos siendo bombardeados por estrategias prometedoras que garantizan el éxito para vencer los problemas personales que la crisis ha sacado a la luz.

En algunos momentos, hay que ver esta cuarentena más que un periodo sabático, es momento de hacer una pausa obligatoria para pensar y reflexionar.

El mundo cambió y, tal vez, nunca más vuelva a ser como antes. Ante esta incertidumbre, es difícil mantener la calma, la tranquilidad de que todo va a estar bien, saber que necesitamos aprovechar el tiempo en aprender un nuevo idioma, ponernos en forma, leer aquellos libros arrumbados, volvernos chef de cocina y hacernos cargo de aquello que tenemos pendiente de atender.

Cuando yo estuve en casa haciendo teletrabajo y atendiendo a mis hijos, me puse la meta de tomar algún curso para fortalecer mis conocimientos y habilidades. Pasaron los días y ni siquiera tomé la primera clase. Pero no me voy a castigar por eso.

El hecho de que muchos de nosotros estemos o estuvimos aislados en casa, no significa que tenemos tiempo y la disposición para hacer todo lo que nunca tuvo lugar en nuestra rutina diaria.

Frente a tanta incertidumbre, considero innecesario estar preocupados, cansados, con miedo a querer saber qué es lo que vendrá y hasta sin saber organizar nuestro tiempo para poder aprovecharlo. Hay una gran transformación en curso.

Así que, olvidémonos de los manuales, consejos, pasos y del supuesto “tener que” que nos indican cómo debemos vivir este periodo de confinamiento y vivamos experiencias que nos hagan sentir bien.

Detente, para todo y mira hacia adentro para reflexionar quién eres y reconocer lo que somos capaces de hacer; pero principalmente, lo que tenemos ganas de hacer día con día. Cumplamos con nuestras obligaciones, pero no nos presionemos más allá de eso.

Hagan una lista de aspiraciones y deseos, pero no formen una guía estática o una verdad única. Hagan de su día el más productivo, cumplan el tiempo destinado y dedíquenle pasión a cada actividad que te desafía. Es tu tiempo, tu proceso, tu manual.

No precisamos adaptarnos inmediatamente a esta nueva normalidad. Hay que seguir el propio ritmo, sin rendirnos y buscando acomodarnos. Si el camino se vuelve difícil, recuerda que este es solo un pedazo del recorrido; más adelante, nuestro andar volverá a ganar fuerza y vigor.

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