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¿Por qué es importante implementar un código de vestimenta en tu empresa?

Todas aquellas reglas que definen la manera correcta de cómo deben vestir los empleados, se le conoce como código de vestimenta. Su principal objetivo es establecer o mantener la imagen de la empresa mediante la correcta manera de vestir de los trabajadores en el ámbito laboral.

La vestimenta también comunica

¿Sabías que el saco cruzado denota superioridad? ¿Sabías que las líneas redondeadas sugieren cercanía y amabilidad en el trato?

Imaginemos una situación en que el ejecutivo trata de motivar a su equipo comercial; y por otro lado, en el que el mismo ejecutivo acude a una reunión para cerrar un trato o una venta. En el primer caso, el ejecutivo podría aflojarse la corbata y quitarse el saco, con el objetivo de comunicar que trabaja comprometido con su equipo. En el segundo caso, debería estudiar muy bien los colores de la vestimenta para que su imagen esté acorde al mensaje que pretende comunicar con las personas que interactúa.

En este punto, las líneas, formas y colores comunican algo; aunque también el contexto es importante.

Sector al que pertenece tu empresa

Los códigos de vestimenta pueden variar dependiendo el sector al que pertenece tu empresa. No es lo mismo un despacho de abogados, en dónde deben vestirse de manera formal, a una agencia de publicidad, dónde su modo de vestir es más relajado pues es un sector muy creativo.

Los efectos positivos

Aunque no lo creas, implementar un código de vestimenta en tu empresa genera los siguientes efectos:

  • Productividad: Si la empresa invierte en la imagen que ofrece el empleado, la motivación de éste, su trabajo y su productividad aumentarán, precisamente porque se siente importante y necesario para la compañía.
  • Compromiso: Del mismo modo, la inversión de la empresa en la imagen de sus empleados trae consigo la mejora del compromiso de éstos y refuerza la confianza y el vínculo empresa-empleado.
  • Mejoría de relaciones profesionales: Un empleado que se siente más competitivo y necesario desarrollará mejores vínculos con el resto de personas de su entorno laboral.

Finalmente, todo lo anterior debe ser equilibrado en justa medida, sin olvidar lo efectivo que resulta para tu empresa. Invertir en la imagen de los empleados, implica invertir en la imagen de la empresa.